"En Chile se tendió el primer alambre eléctrico y a los tres días fue cortado: lo reanudaron y se cortó de nuevo, y durante un mes se cortaba a cada hora, hasta abandonar la empresa el gobierno. Un mes más tarde tendiéronse de nuevo los alambres; y hasta el día de hoy nadie los ha tocado. El pueblo es así. Rompe las primeras máquinas que le van a ahorrar trabajo. Después que ha vencido, él mismo las reclama. ¡Ya están pidiendo bibliotecas!"
("Lectura sobre bibliotecas populares: tentativas frustradas", Discurso del 20 de julio de 1883, Domingo Faustino Sarmiento).
Ah ¿ya se habían dado cuenta? Y bueno, todo llega. Hay ciertas funciones que todavía no entendemos muy bien, por ejemplo cómo compartir o dejar de compartir información, o cuántos son "los amigos de mis amigos", pero por el momento mucho no importa. Al contenido público en las bibliotecas ya lo inventó Sarmiento -inclusive intercomunicadores previos a los teléfonos que las conectaban-, y la privacidad es otra discusión.
La finalidad del nuevo diseño del blog como de nuestra cuenta en facebook es lograr mayor interacción con los que usan la biblioteca. Y los amigos, ya que en facebook permitimos la inclusión de cualquiera -no es una página de fans- y la publicación de información en nuestro muro, en ese sentido tratamos de que el criterio sea el mismo al utilizado en la sede. Pueden hacer -como ya lo han hecho- consultas a través del chat o por medio de mensajes privados.
Logramos enlazar todo el contenido del blog, así que también tendrán al día esta información en facebook; con un clic en "ver la publicación original" debajo del texto íntegro, pueden acceder a la entrada del blog (en letras más legibles, a los bloggeros nos gusta más). El blog seguirá escrito por Juan Manuel -con ideas de todos- y facebook será decidido, en sus formas y comentarios, por Débora y Juan Manuel, con ideas de todos y de ustedes, si es que hay alguna diferencia.
Las encuestas seguirán siendo exclusividad del blog, puesto que facebook no las permite. Pronto pondremos a prueba el potencial de la red preguntándoles sobre las lecturas que recomiendan o quieren encontrar en la biblioteca. Y es cierto que también tenemos algunos interrogantes, como qué sera de Facebook de acá a unos años o de la web en general, pero por el momento es una herramienta, un útil más en las manos de gentes y redes inevitablemente trascendentes.
Agréguennos en sus amigos, ¡¿hicimos más de 200 de ellos en apenas semana y media?! Nos buscan en facebook como "Biblioteca Sarmiento de Cañuelas" o en los buscadores, ya aparecemos.
Mostrando entradas con la etiqueta Sarmiento. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 31 de marzo de 2010
lunes, 16 de noviembre de 2009
INADI: Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo

"¿Qué porvenir aguarda a Méjico, el Perú, Bolivia y otros estados sudamericanos que tienen aún vivas en sus entrañas como no digerido alimento, las razas salvajes o bárbaras indígenas que absorbió la colonización, y que conservan obstinadamente sus tradiciones de los bosques, su odio a la civilización, sus idiomas primitivos, y sus hábitos de indolencia y de repugnancia desdeñosa contra el vestido, el aseo, las comodidades y los usos de la vida civilizada? ¿Cuántos años, sino siglos para levantar aquellos espíritus degradados, a la altura de hombres cultos, y dotados del sentimiento de su propia dignidad?"
Domingo Faustino Sarmiento, Educación popular, 1849
La Constitución establece que todas y todos tenemos los mismos derechos. Prohíbe discriminar a las personas por su edad, género, diferencias socioeconómicas o físicas, origen nacional, religión u orientación sexual.
¿Qué es el INADI?
¿Qué es el INADI?
Es el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo, creado por el Estado Argentino en 1995, mediante la Ley 24.515, para luchar contra la discriminación en todas sus formas.
El INADI realiza distintos tipo de acciones, entre otras:
-Difunde la Ley sobre Actos Discrimanatorios (Nº 23.592).
-Recibe denuncias de personas o grupos sobre conductas discriminatorias y promueve su erradicación.
-Patrocina gratuitamente a víctimas de discriminación.
-Investiga y difunde información.
-Diseña e impulsa campañas de difusión y capacitación sobre el tema.
Delegaciones
Con el objetivo de extender y federalizar su acción, el INADI está abriendo una red de delegaciones provinciales.
Foros de la Sociedad Civil
Para impulsar una gestión participativa, el INADI ha organizado una red de foros.
¿Cómo realizar una denuncia sobre discriminación?
El INADI realiza distintos tipo de acciones, entre otras:
-Difunde la Ley sobre Actos Discrimanatorios (Nº 23.592).
-Recibe denuncias de personas o grupos sobre conductas discriminatorias y promueve su erradicación.
-Patrocina gratuitamente a víctimas de discriminación.
-Investiga y difunde información.
-Diseña e impulsa campañas de difusión y capacitación sobre el tema.
Delegaciones
Con el objetivo de extender y federalizar su acción, el INADI está abriendo una red de delegaciones provinciales.
Foros de la Sociedad Civil
Para impulsar una gestión participativa, el INADI ha organizado una red de foros.
¿Cómo realizar una denuncia sobre discriminación?
Existen dos maneras de realizar una presentación ante el Centro de Denuncias:
Personalmente
Presentando ante la Mesa de Entradas del INADI o de sus delegaciones provinciales el formulario de denuncias completo. El mismo se puede bajar a través de la página web www.inadi.gov.ar/
Por correo postal
Completando el formulario de denuncias que se baja de la web y enviándolo al INADI: Moreno 750, 1º piso –C01091AAP, C.A.B.A.
El INADI recibe, analiza las denuncias y según sea el caso:
-Interviene para hacer cesar la discriminación.
-Emite un dictamen jurídico.
-Brinda orientación y apoyo al denunciante para accionar por daños y perjuicios.
¿Te discriminan? ¡Llamá!
0800-999-2345
Personalmente
Presentando ante la Mesa de Entradas del INADI o de sus delegaciones provinciales el formulario de denuncias completo. El mismo se puede bajar a través de la página web www.inadi.gov.ar/
Por correo postal
Completando el formulario de denuncias que se baja de la web y enviándolo al INADI: Moreno 750, 1º piso –C01091AAP, C.A.B.A.
El INADI recibe, analiza las denuncias y según sea el caso:
-Interviene para hacer cesar la discriminación.
-Emite un dictamen jurídico.
-Brinda orientación y apoyo al denunciante para accionar por daños y perjuicios.
¿Te discriminan? ¡Llamá!
0800-999-2345
Centro de Denuncias: denuncias@inadi.gov.ar
La Biblioteca virtual en la página web www.inadi.gov.ar/ incluye el marco jurídico, centros de documentación y diferentes dictámenes sobre los siguientes temas:
La Biblioteca virtual en la página web www.inadi.gov.ar/ incluye el marco jurídico, centros de documentación y diferentes dictámenes sobre los siguientes temas:
Adultas/os mayores
Afrodescendientes
Discapacidad
Diversidad Ideológica
Diversidad Sexual
Diversidad religiosa
Género
Juventudes
Migrantes y refugiadas/os
Niñas, niños y adolescentes
Pueblos originarios
Personas en situación de encierro y liberadas/os
Ex Soldados Conscriptos de Malvinas
Vih y Sida
Deportes
Discriminación Ambiental
Personas en situación de pobreza
Discriminación en Salud
Trabajo
Educación
Discriminación en medios de comunicación
La agenda del siglo XXI es erradicar la discriminación, la xenofobia y el racismo. En tal sentido, desde el inicio de la gestión, –septiembre de 2006- trabajamos en la ejecución de políticas con la participación de la sociedad civil, para lograr una sociedad argentina paritaria con valoración de las diversidades y un desarrollo inclusivo.
¿Qué temas se pueden denunciar?
Las prácticas discriminatorias son diversas y engloban un espectro muy amplio. El INADI está facultado para recibir denuncias respecto de los actos discriminatorios enumerados en la Ley Nº 23.592, donde se establece lo siguiente:
“Quien arbitrariamente impida, obstruya, restrinja o de algún modo menoscabe el pleno ejercicio sobre bases igualitarias de los derechos y garantías fundamentales reconocidos en la Constitución Nacional, será obligado, a pedido del damnificado, a dejar sin efecto el acto discriminatorio o cesar en su realización y a reparar el daño moral y material ocasionados. A los efectos del presente artículo se considerarán particularmente los actos u omisiones discriminatorios determinados por motivos tales como raza, religión, nacionalidad, ideología, opinión política o gremial, sexo, posición económica, condición social o caracteres físicos”.
Frente a una denuncia que se refiera a alguno de los actos descriptos, el INADI podrá producir un dictamen en que el que se expresará si el hecho constituyó o no una situación discriminatoria.
Afrodescendientes
Discapacidad
Diversidad Ideológica
Diversidad Sexual
Diversidad religiosa
Género
Juventudes
Migrantes y refugiadas/os
Niñas, niños y adolescentes
Pueblos originarios
Personas en situación de encierro y liberadas/os
Ex Soldados Conscriptos de Malvinas
Vih y Sida
Deportes
Discriminación Ambiental
Personas en situación de pobreza
Discriminación en Salud
Trabajo
Educación
Discriminación en medios de comunicación
La agenda del siglo XXI es erradicar la discriminación, la xenofobia y el racismo. En tal sentido, desde el inicio de la gestión, –septiembre de 2006- trabajamos en la ejecución de políticas con la participación de la sociedad civil, para lograr una sociedad argentina paritaria con valoración de las diversidades y un desarrollo inclusivo.
¿Qué temas se pueden denunciar?
Las prácticas discriminatorias son diversas y engloban un espectro muy amplio. El INADI está facultado para recibir denuncias respecto de los actos discriminatorios enumerados en la Ley Nº 23.592, donde se establece lo siguiente:
“Quien arbitrariamente impida, obstruya, restrinja o de algún modo menoscabe el pleno ejercicio sobre bases igualitarias de los derechos y garantías fundamentales reconocidos en la Constitución Nacional, será obligado, a pedido del damnificado, a dejar sin efecto el acto discriminatorio o cesar en su realización y a reparar el daño moral y material ocasionados. A los efectos del presente artículo se considerarán particularmente los actos u omisiones discriminatorios determinados por motivos tales como raza, religión, nacionalidad, ideología, opinión política o gremial, sexo, posición económica, condición social o caracteres físicos”.
Frente a una denuncia que se refiera a alguno de los actos descriptos, el INADI podrá producir un dictamen en que el que se expresará si el hecho constituyó o no una situación discriminatoria.
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Sarmiento
martes, 10 de marzo de 2009
Juicios de Sarmiento sobre la Mujer
“Mi destino, hanlo desde la cuna entretejido mujeres, y puedo nombrarlas una a una, en la serie que, como una cadena de amor, van pasándose el objeto de su predilección”.
“Puede juzgarse el grado de civilización de un pueblo por la posición social de las mujeres”.
Domingo F. Sarmiento
Sarmiento, como padre de la educación en la Argentina, fue fundamental para que la mujer pudiera desempeñar nuevos roles. Era un convencido, además, de que educando a la mujer se elevaba el nivel intelectual del conjunto de la sociedad. En sus intervenciones periodísticas y en cartas que dirigía a sus amigas, denunciaba el maltrato y la opresión que recibían; estos escritos –a veces verdaderas tesis- destacan la intuición del escritor y su -no siempre ponderado- sentido del humor. Muchos de los juicios que soltó Sarmiento en un país jalonado por guerras civiles, parecen escritos sesenta o setenta años después.
En un escrito de 1841, en El Mercurio de Chile, deja sentada ya su preocupación, señalando las tres etapas por la que debe pasar la humanidad hasta la emancipación definitiva de la mujer (reflexionará el lector si se trata realmente de etapas, o si conviven entre nosotros según el medio).
1º La mujer mirada por el hombre como un miembro degenerado de su propia especie, en la vida salvaje.
2º La mujer medio de goces físicos para el hombre en el estado de barbarie.
3º La mujer compañera del hombre en la vida civilizada.La admiración por el modelo norteamericano lo llevó a importar maestras. Una lectura a sus viajes por ese país, muestran el asombro del argentino por la liberalidad de las mujeres del lugar. Literariamente, también son conocidas las páginas que dedica a su madre en Recuerdos de Provincia.
Hoy le podremos cuestionar su testarudez progresista y la obsesión por modelos extranjeros, pero al estudiar el contexto y la trayectoria que realizó en él, empequeñecemos ante un genio de las ideas y la aplicación.
Lo que sigue para pensar y disfrutar.
La mujer en la historia
“Nadie que no sea criatura femenina ponga sus ojos en esta parte del diario. Es un asunto reservado de que tengo que hablar con mis lectoras, y muy pelmazo ha de ser el que se ponga a oír esta conversación sin nuestro consentimiento”.
“Pregúntele sino a un niño de escuela: ¿Para qué creó Dios el mundo? Para la habitación del hombre. ¿Para qué creó las estrellas y los planetas? Para que las viera él. ¿Para que hizo bella y seductora a la mujer? Para que más le complaciera.
“No hay más que leer sus libros. Cada acápite comienza con estas ostentosas palabras: Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, aunque el que lo diga sea una tarasca y tonto como Chanfaina. El hombre civilizado…el hombre salvaje…el hombre globo…el hombre patata…el hombre…la mujer no entra para nada; porque es puramente invención humana, apéndice del hombre, y solamente mueble de casa. ¿Qué dicen a esto mis relamidas lectoras? ¿Hay paciencia para oír tanto dislate y tanta pretensión desacordada? Pero mejor es callar y dejar que siga la danza, que al cabo ellos son los que lo dicen y no hay que pensar en ponerles mordaza”.
La educación de las mujeres y su influencia“Se requiere que las mujeres, murmuró penosamente uno, no sean capaces de su estudio, como si su alma fuese de otra especie que la de los hombres…como si ellas no tuviesen como nosotros, una razón que dirigir, una voluntad que reglar y pasiones que combatir, o como si les fuese más fácil que a nosotros desempeñar sus deberes, sin saber nada”.
“La educación primaria y la educación de las mujeres nos han preocupado siempre de un modo particular; y podemos lisonjearnos de haber consagrado a ambas materias el estudio que otros desdeñan, y esfuerzos personales para propagarlas, que sólo alcanzarían a tener mérito en razón de la insignificancia de los medios de hacerlo con éxito que están en nuestra mano”.
“Las mujeres por otra parte, carecen entre nosotros de medios de valerse a sí mismas; y como lo demuestran las numerosas escuelitas de mujeres que existen por todas partes, las mujeres se consagran a la enseñanza por necesidad aunque faltas de la instrumentación requerida.
Educando mujeres en una escuela normal se obtendrían dos resultados: habilitar a su sexo para el preceptorado y crearle una industria honrosa.
La educación de las mujeres es un tema favorito de todos los filántropos, pero la educación de las mujeres, para la noble profesión de la enseñanza es cuestión de la industria y la economía”.
Que las mujeres sean capaces de “resolver todos los problemas que pueden ofrecerse a un individuo en nuestro siglo; esto es, de ganar dinero; lo cual basta por sí solo para que haya quien no conciba la inmensa revolución que este solo hecho puede producir…”
“Puede juzgarse el grado de civilización de un pueblo por la posición social de las mujeres”
“Hay más todavía, las mujeres, en su carácter de madres, esposas o sirvientes, destruyen la educación que los niños reciben en las escuelas. Las costumbres y las preocupaciones se perpetúan por ellas, y jamás podrá alterarse la manera de ser de un pueblo, sin cambiar primero las ideas y hábitos de vida de las mujeres”.
“La educación de las madres de familia no es pues, un libro para educar a la mujeres, sino para que lo lean los hombres y se persuadan de que el medio de moralizar a las masas no es tanto abrir escuelas y colegios, como penetrar en la educación hasta el hogar doméstico, y llevarla al regazo materno, para que desde allí, desde las manos de la nodriza, se vaya formando el hombre; y la instrucción que las escuelas dan, encuentre un terreno bien dispuesto por la moral, el cultivo de los afectos del corazón y el sentimiento religioso.
Derramada esta idea fecunda en la sociedad, pasada al caudal del sentimiento común, entonces los gobiernos consagrarán un particular esmero a la educación de la mujer, y entonces aparecerán los libros que deban ponerse en manos de la mujer”.
“Imposible es el bien decía Fenelón, sin mujeres, ellas sostienen y arruinan las casas, y arreglando todos los pormenores domésticos deciden de lo que más cerca interesa a todo género humano.
Rousseau dijo: Los hombres serán siempre lo que a las mujeres se les antoje. Si queréis que ellos sean grandes y virtuosos, enseñad a las mujeres lo que es grandeza y virtud.
¡Mujeres ignorantes, no sabéis la responsabilidad que pesa sobre vuestros hombros, al desempeñar sin ciencia y sin conciencia los augustos deberes de la maternidad! Cuántos males hacéis a la sociedad con las indignas caricaturas de hombres que salen para vergüenza nuestra, del regazo materno!”.
El alma femenina
“La mujer ha nacido para creer y no para dudar ni investigar, y sería un triste presente el que se haría llevando a su cabeza, impotente para abrazar verdades abstractas, la incertidumbre y la duda”.
“Cuando las creencias vacilan en los hombres, y cuando las ideas de la sociedad entera han cambiado, la mujer viene por largo tiempo practicando lo que ya no tiene sentido y apegándose a lo que ha dejado de existir. Nace esto de que ella no piensa, sino que practica, y la fe en todas sus ideas en que la han educado, le sirve en lugar de razón; nace de que ella no influye en la sociedad sino que la obedece en todo, hasta en sus artes más indiferentes y hasta en sus errores. A una mujer no se le debe presentar jamás la duda, porque no concibe siquiera que se pueda dudar”.
“La piedad es el don inherente de la mujer: la fe, su razón y la religión, el depósito sagrado confiado en su pureza.
A la mujer está encargada la conservación y la transmisión de las tradiciones y las creencias sancionadas”.
“Los hombres se ha dicho forman las leyes, y las mujeres las costumbres, ellas son para la sociedad lo que la sangre para la vida del hombre. No ejerce ésta una influencia, por decirlo así, visible en la existencia, es el cerebro, son los nervios quienes desempeñan las disposiciones del alma; pero ella vivifica todo, está presente en todas partes de la estructura y se hace una condición indispensable para la vida”.
Sobre la educadora Juana Manso ( según sus palabras quien interpretó mejor su sistema educativo)
“Fue el único hombre (sic) en tres o cuatro millones de habitantes en Chile y la Argentina, que comprendiese mi obra de educación y que inspirándose en mi pensamiento, pusiese el hombro al edificio que veía desplomarse”.
“¿Era una mujer…?”
Sobre las mujeres escritoras, a Eduarda Mansilla
“Contribuyen con sus escritos a la mejora de las costumbres, a la perfección de la educación de la infancia y al aumento de los callados goces que proporcionan las improvisaciones de la imaginación”.
El respeto que hay que profesarles
“A las mujeres hay que tratarlas con respeto y cariño, mucho más si se ponen bravas…”
En una carta que envía a su primo recién casado, Sarmiento le aconseja:
“Parta usted desde ahora del principio de que no se amarán por siempre. Cuide usted pues cultivar el aprecio de su mujer. No abuse de los goces del amor; no traspase los límites de la decencia; no haga a su esposa perder el pudor a fuerza de prestarse a todo género de locuras. Cada nuevo favor de la mujer es un pedazo que se arranca al amor. Yo he agotado algunos amores y he concluido por mirar con repugnancia a mujeres apreciables que no tenían a mis ojos más defectos que haberme complacido demasiado. Los amores ilegítimos tienen eso de sabroso, que siendo la mujer más independiente aguijonea nuestros deseos con la resistencia.
“Cuando riñan, guárdese por Dios de insultarla. Mire que he visto cosas horribles. Si en la primera riña le dice usted 'bruta', en la segunda le dirá 'infame', y en la quinta, 'puta'. Tenga usted cuidado con las riñas y tiemble usted no por su mujer, sino por la felicidad de toda su vida”.
Fuentes utilizadas:
-Juicios de Sarmiento sobre la mujer, Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, 1939.
-Revista Sur julio-diciembre 1977, Victoria Ocampo.
- Sarmiento y la mujer, Alicia Jurado en Vigencia de Sarmiento, Comisión Permanente de Homenaje a Sarmiento, 1988.
-El gran Sarmiento, Daniel Balmaceda, Revista Newsweek, Argentina, 2007.
Otras lecturas en la Biblioteca:-Pablo o la vida en las pampas de Eduarda Mansilla.
-Aurelia Vélez, la amante de Sarmiento de Araceli Bellota.
-Juana Paula Manso (1819-1875), una mujer del siglo XXI de Lidia F.Lewkowicz.
-Viajes por EE.UU. de Domingo Faustino Sarmiento.
-Recuerdos de provincia de Domingo Faustino Sarmiento.
(Imágenes: Aurelia Vélez Sarsfield y la tapa del libro "Juana Paula Manso, una mujer del XXI", que se presentó en la Biblioteca Sarmiento en el año 2000).
“Puede juzgarse el grado de civilización de un pueblo por la posición social de las mujeres”.
Domingo F. Sarmiento
Sarmiento, como padre de la educación en la Argentina, fue fundamental para que la mujer pudiera desempeñar nuevos roles. Era un convencido, además, de que educando a la mujer se elevaba el nivel intelectual del conjunto de la sociedad. En sus intervenciones periodísticas y en cartas que dirigía a sus amigas, denunciaba el maltrato y la opresión que recibían; estos escritos –a veces verdaderas tesis- destacan la intuición del escritor y su -no siempre ponderado- sentido del humor. Muchos de los juicios que soltó Sarmiento en un país jalonado por guerras civiles, parecen escritos sesenta o setenta años después.
En un escrito de 1841, en El Mercurio de Chile, deja sentada ya su preocupación, señalando las tres etapas por la que debe pasar la humanidad hasta la emancipación definitiva de la mujer (reflexionará el lector si se trata realmente de etapas, o si conviven entre nosotros según el medio).
1º La mujer mirada por el hombre como un miembro degenerado de su propia especie, en la vida salvaje.
2º La mujer medio de goces físicos para el hombre en el estado de barbarie.
3º La mujer compañera del hombre en la vida civilizada.La admiración por el modelo norteamericano lo llevó a importar maestras. Una lectura a sus viajes por ese país, muestran el asombro del argentino por la liberalidad de las mujeres del lugar. Literariamente, también son conocidas las páginas que dedica a su madre en Recuerdos de Provincia.
Hoy le podremos cuestionar su testarudez progresista y la obsesión por modelos extranjeros, pero al estudiar el contexto y la trayectoria que realizó en él, empequeñecemos ante un genio de las ideas y la aplicación.
Lo que sigue para pensar y disfrutar.
La mujer en la historia
“Nadie que no sea criatura femenina ponga sus ojos en esta parte del diario. Es un asunto reservado de que tengo que hablar con mis lectoras, y muy pelmazo ha de ser el que se ponga a oír esta conversación sin nuestro consentimiento”.
“Pregúntele sino a un niño de escuela: ¿Para qué creó Dios el mundo? Para la habitación del hombre. ¿Para qué creó las estrellas y los planetas? Para que las viera él. ¿Para que hizo bella y seductora a la mujer? Para que más le complaciera.
“No hay más que leer sus libros. Cada acápite comienza con estas ostentosas palabras: Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, aunque el que lo diga sea una tarasca y tonto como Chanfaina. El hombre civilizado…el hombre salvaje…el hombre globo…el hombre patata…el hombre…la mujer no entra para nada; porque es puramente invención humana, apéndice del hombre, y solamente mueble de casa. ¿Qué dicen a esto mis relamidas lectoras? ¿Hay paciencia para oír tanto dislate y tanta pretensión desacordada? Pero mejor es callar y dejar que siga la danza, que al cabo ellos son los que lo dicen y no hay que pensar en ponerles mordaza”.
La educación de las mujeres y su influencia“Se requiere que las mujeres, murmuró penosamente uno, no sean capaces de su estudio, como si su alma fuese de otra especie que la de los hombres…como si ellas no tuviesen como nosotros, una razón que dirigir, una voluntad que reglar y pasiones que combatir, o como si les fuese más fácil que a nosotros desempeñar sus deberes, sin saber nada”.“La educación primaria y la educación de las mujeres nos han preocupado siempre de un modo particular; y podemos lisonjearnos de haber consagrado a ambas materias el estudio que otros desdeñan, y esfuerzos personales para propagarlas, que sólo alcanzarían a tener mérito en razón de la insignificancia de los medios de hacerlo con éxito que están en nuestra mano”.
“Las mujeres por otra parte, carecen entre nosotros de medios de valerse a sí mismas; y como lo demuestran las numerosas escuelitas de mujeres que existen por todas partes, las mujeres se consagran a la enseñanza por necesidad aunque faltas de la instrumentación requerida.
Educando mujeres en una escuela normal se obtendrían dos resultados: habilitar a su sexo para el preceptorado y crearle una industria honrosa.
La educación de las mujeres es un tema favorito de todos los filántropos, pero la educación de las mujeres, para la noble profesión de la enseñanza es cuestión de la industria y la economía”.
Que las mujeres sean capaces de “resolver todos los problemas que pueden ofrecerse a un individuo en nuestro siglo; esto es, de ganar dinero; lo cual basta por sí solo para que haya quien no conciba la inmensa revolución que este solo hecho puede producir…”
“Puede juzgarse el grado de civilización de un pueblo por la posición social de las mujeres”
“Hay más todavía, las mujeres, en su carácter de madres, esposas o sirvientes, destruyen la educación que los niños reciben en las escuelas. Las costumbres y las preocupaciones se perpetúan por ellas, y jamás podrá alterarse la manera de ser de un pueblo, sin cambiar primero las ideas y hábitos de vida de las mujeres”.
“La educación de las madres de familia no es pues, un libro para educar a la mujeres, sino para que lo lean los hombres y se persuadan de que el medio de moralizar a las masas no es tanto abrir escuelas y colegios, como penetrar en la educación hasta el hogar doméstico, y llevarla al regazo materno, para que desde allí, desde las manos de la nodriza, se vaya formando el hombre; y la instrucción que las escuelas dan, encuentre un terreno bien dispuesto por la moral, el cultivo de los afectos del corazón y el sentimiento religioso.
Derramada esta idea fecunda en la sociedad, pasada al caudal del sentimiento común, entonces los gobiernos consagrarán un particular esmero a la educación de la mujer, y entonces aparecerán los libros que deban ponerse en manos de la mujer”.
“Imposible es el bien decía Fenelón, sin mujeres, ellas sostienen y arruinan las casas, y arreglando todos los pormenores domésticos deciden de lo que más cerca interesa a todo género humano.
Rousseau dijo: Los hombres serán siempre lo que a las mujeres se les antoje. Si queréis que ellos sean grandes y virtuosos, enseñad a las mujeres lo que es grandeza y virtud.
¡Mujeres ignorantes, no sabéis la responsabilidad que pesa sobre vuestros hombros, al desempeñar sin ciencia y sin conciencia los augustos deberes de la maternidad! Cuántos males hacéis a la sociedad con las indignas caricaturas de hombres que salen para vergüenza nuestra, del regazo materno!”.
El alma femenina
“La mujer ha nacido para creer y no para dudar ni investigar, y sería un triste presente el que se haría llevando a su cabeza, impotente para abrazar verdades abstractas, la incertidumbre y la duda”.
“Cuando las creencias vacilan en los hombres, y cuando las ideas de la sociedad entera han cambiado, la mujer viene por largo tiempo practicando lo que ya no tiene sentido y apegándose a lo que ha dejado de existir. Nace esto de que ella no piensa, sino que practica, y la fe en todas sus ideas en que la han educado, le sirve en lugar de razón; nace de que ella no influye en la sociedad sino que la obedece en todo, hasta en sus artes más indiferentes y hasta en sus errores. A una mujer no se le debe presentar jamás la duda, porque no concibe siquiera que se pueda dudar”.
“La piedad es el don inherente de la mujer: la fe, su razón y la religión, el depósito sagrado confiado en su pureza.
A la mujer está encargada la conservación y la transmisión de las tradiciones y las creencias sancionadas”.
“Los hombres se ha dicho forman las leyes, y las mujeres las costumbres, ellas son para la sociedad lo que la sangre para la vida del hombre. No ejerce ésta una influencia, por decirlo así, visible en la existencia, es el cerebro, son los nervios quienes desempeñan las disposiciones del alma; pero ella vivifica todo, está presente en todas partes de la estructura y se hace una condición indispensable para la vida”.
Sobre la educadora Juana Manso ( según sus palabras quien interpretó mejor su sistema educativo)“Fue el único hombre (sic) en tres o cuatro millones de habitantes en Chile y la Argentina, que comprendiese mi obra de educación y que inspirándose en mi pensamiento, pusiese el hombro al edificio que veía desplomarse”.
“¿Era una mujer…?”
Sobre las mujeres escritoras, a Eduarda Mansilla
“Contribuyen con sus escritos a la mejora de las costumbres, a la perfección de la educación de la infancia y al aumento de los callados goces que proporcionan las improvisaciones de la imaginación”.
El respeto que hay que profesarles
“A las mujeres hay que tratarlas con respeto y cariño, mucho más si se ponen bravas…”
En una carta que envía a su primo recién casado, Sarmiento le aconseja:
“Parta usted desde ahora del principio de que no se amarán por siempre. Cuide usted pues cultivar el aprecio de su mujer. No abuse de los goces del amor; no traspase los límites de la decencia; no haga a su esposa perder el pudor a fuerza de prestarse a todo género de locuras. Cada nuevo favor de la mujer es un pedazo que se arranca al amor. Yo he agotado algunos amores y he concluido por mirar con repugnancia a mujeres apreciables que no tenían a mis ojos más defectos que haberme complacido demasiado. Los amores ilegítimos tienen eso de sabroso, que siendo la mujer más independiente aguijonea nuestros deseos con la resistencia.
“Cuando riñan, guárdese por Dios de insultarla. Mire que he visto cosas horribles. Si en la primera riña le dice usted 'bruta', en la segunda le dirá 'infame', y en la quinta, 'puta'. Tenga usted cuidado con las riñas y tiemble usted no por su mujer, sino por la felicidad de toda su vida”.
Fuentes utilizadas:
-Juicios de Sarmiento sobre la mujer, Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, 1939.
-Revista Sur julio-diciembre 1977, Victoria Ocampo.
- Sarmiento y la mujer, Alicia Jurado en Vigencia de Sarmiento, Comisión Permanente de Homenaje a Sarmiento, 1988.
-El gran Sarmiento, Daniel Balmaceda, Revista Newsweek, Argentina, 2007.
Otras lecturas en la Biblioteca:-Pablo o la vida en las pampas de Eduarda Mansilla.
-Aurelia Vélez, la amante de Sarmiento de Araceli Bellota.
-Juana Paula Manso (1819-1875), una mujer del siglo XXI de Lidia F.Lewkowicz.
-Viajes por EE.UU. de Domingo Faustino Sarmiento.
-Recuerdos de provincia de Domingo Faustino Sarmiento.
(Imágenes: Aurelia Vélez Sarsfield y la tapa del libro "Juana Paula Manso, una mujer del XXI", que se presentó en la Biblioteca Sarmiento en el año 2000).
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sábado, 21 de febrero de 2009
"Nación y Diversidad", Debates de mayo III
-Nación y Diversidad, Territorio, Identidades y Federalismo. Debates de mayo III, José Nun y Alejandro Grimson (compiladores), Primera edición, mayo 2008.
El libro compila textos de algunos de los participantes del debate: Juan Manuel Abal Medina, Carlos H. Acuña, Natalio R. Botana, Claudia Briones, Roberto DaMatta, Gabriela Delamata, Horacio González, Alejandro Grimson, Héctor Eduardo Jaquet, Mabel Manzanal, José Nun, Liliana Tamango y Pablo Vinocur.
Y se divide en dos partes: 1. Diversidad, Territorios y Fronteras, 2. Federalismo, Democracia y Nación.
Sin querer viene a prolongar algunas de las preguntas que esbozamos unas entradas atrás pretextando las publicaciones del Primer Congreso de Cultura.
En el prólogo del libro el secretario de Cultura, José Nun, nos ubica en varias de las cuestiones del debate:
“En realidad, hay muchos más descendientes de indígenas en el conurbano que en las comunidades indígenas propiamente dichas. Desde este punto de vista, nuestra realidad es obviamente distinta a la de un país como Bolivia. Esto no significa –y me parece importante subrayarlo- que debamos seguir suscribiendo el mito de que los argentinos descendemos de los barcos. Es curioso que hayamos sostenido este mito con tanta fuerza mientras se llamaba cabecitas negras a los migrantes internos que pasaban a ocupar áreas significativas de la Capital Federal o de su periferia”.
¿Cómo se trata esta diversidad? ¿Qué tipos de multiculturalismo son los que debemos promover? Sobre estas cuestiones yo creo que va echar mucha luz el debate que nos convoca.” Prólogo (p.12)
De las restantes reflexiones elegimos el texto del director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, en función de su riqueza al comentar otros libros de nuestra historia trayéndolos al presente. “Escritos blasonados: tres libros del Centenario” es el nombre del escrito que compila su participación en el debate.
Allí González nombra tres de los libros que se escribieron en 1910 sobre el Centenario:
-Blasón de plata, de Ricardo Rojas.
-El juicio del siglo, de Joaquín V. González (escritor del que, dicho sea de paso, se pueden conseguir varios tomos de su Obra Completa en nuestra biblioteca).
-El diario de Gabriel Quiroga, de Manuel Gálvez.
A estos libros los llama “escritos blasonados” por tratarse de “manuales de nacionalidad”, diferentes según sostiene a estos debates de mayo actuales: “los tres tienen la idea de que la Nación no está sometida a un tipo de interrogaciones como las que hacemos aquí y la posibilidad que apreciamos de pensar los conceptos que se vertieron en tono de advertencia, de alarma, como el concepto de federalismo, etnicidad, identidad y territorio”.
Pero la preocupación del libro de Ricardo Rojas enmarcado en un viaje a San Juan, no sería extraña –dice González- a la del hoy Martín Caparrós, viajando y escribiendo su libro “El interior”.
El mismo artículo trata sobre la gravitación en los escritos del Centenario de los dos hombres más importantes para la construcción de la nacionalidad en el siglo XIX: Sarmiento y Juan Bautista Alberdi.
Sobre Alberdi, sostiene: “Es difícil encontrar hoy un registro o un estudio de antecedentes federales y unitarios del país de esa envergadura, de esa precisión y de ese laconismo alberdianos. Y uno de los recuerdos de los antecedentes unitarios, además del republicanismo que según él es exógeno, es el nombre de la Argentina”.
Luego una interesante consideración sobre la naturaleza alberdiana del ferrocarril y las comunicaciones: “…el nombre de la Argentina es unitario y ¿qué es el antecedente federal? La falta de caminos, de medios de comunicación, y de ahí la necesidad ´unitaria´ del ferrocarril. Y el ferrocarril –dice Alberdi- es una forma de deshacer, de una forma correcta, con la forma de los derechos, de deshacer lo que la conquista española hizo mal”.
Antes de pasar a Sarmiento, el director de la BN se pregunta sobre la característica de la televisión y si hoy no sería el máximo factor de “unidad territorial-visual a partir de su capacidad de homogeneidad cognitiva”. Y revisa otros autores –que en algún momento deberían reeditarse (y leerse) junto con los de Alberdi y Sarmiento- como Bernardo Canal Feijóo (1897-1982), que propone, en sus libros Teoría de la ciudad, Confines de occidente, etc., la construcción de una Argentina desde sus “pliegues soterrados”.
Y llega la hora de Sarmiento, con un libro en particular (enlazado con las Obras Completas en el marco de este blog). Sigue González: “…quiero citar otro libro enteramente oportuno para mi propósito de comentarista (es decir, en qué libros antiguos aparece también esta actualidad de la nuevas teorías territoriales), que es anterior a los que cité de 1910. Se trata de Conflictos y armonías de razas en América, de Sarmiento, que es un libro tremebundo y de un interés no menos acuciante, aunque las dos cosas no son iguales.( ) Sin dudas, es un libro descomunal, de alguien que imagina que cualquier atisbo de indigenismo o de pueblos originarios, su más mínima expresión atenta contra la consistencia del territorio. Puede hacer la crónica, en 1880 de la reconstrucción del Virreinato de la Plata; anticipa también el tema de los nacionalismos de los años treinta y cuarenta; concibe que el Alto Perú ´se perdió´ por insurrecciones indígenas. Se perdió Uruguay por una insurrección de Artigas, que es un indio bandido y se puede perder la Patagonia como Francia, por semejantes motivos, perdió Alsacia y Lorena. Toda la crónica está así bajo la impresión de una guerra franco-prusiana”.
Lo que diferencia, según H.G., los debates actuales de aquellos libros de Sarmiento y los de 1910, es que antes la Nación era una expectativa de tipo homogéneo –aunque manejara los mismos conceptos: territorio, etnicidad, federalismo- mientras que ahora se es conciente de una fuerte heterogeneidad cultural. De ahí que la lectura de estos viejos escritos no sea ya al modo del erudito, sino que tiene algo de urgente y desesperado.
En las páginas de internet del Bicentenario y Cultura de la Nación se pueden leer las coberturas de los debates y la presentación del libro. Allí también se sugiere que "el libro" del Bicentenario será escrito “por varias manos”.
http://www.bicentenario.gov.ar/
http://www.cultura.gov.ar/programas/?info=detalle&id=89
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domingo, 14 de septiembre de 2008
Nuevos títulos del Museo Histórico Sarmiento
La comisión directiva gestionó ante el Museo Histórico Sarmiento una enriquecedora bibliografía sobre el maestro sanjuanino. Conmemorando, de alguna manera, los 120 años de su fallecimiento.
Ediciones de la Asociación de Amigos del Museo Histórico Sarmiento
-Epistolario de D.F. Sarmiento, Cartas familiares.
-Correspondencia de Sarmiento (enero/mayo 1862)
-Epistolario de Santiago Arcos a D.F. Sarmiento (1861-1874)
De la Comisión Permanente de Homenaje a Sarmiento
-Vigencia de Sarmiento, Cartilla sarmientina (por Alicia Jurado, Mariano Grondona, Miguel de Unamuno y otros autores) 1988
-Vigencia de Sarmiento, Cartilla sarmientina, por Natalio Pisano, 1988
- Homenaje al prócer en el centenario de su fallecimiento, 1988
También un número de la revista "Ambas Américas", revista de educación, bibliografía y agricultura, fundada por Sarmiento en Nueva York en 1867.
Y se adquirieron dos láminas: una de un óleo que retrata a Sarmiento realizado por su nieta, Eugenia Belín Sarmiento, y la otra una imagen de Mariano Moreno, creador de la primera biblioteca pública del país. Ambas láminas encuadradas pronto cuidarán nuestras paredes.
http://www.museosarmiento.gov.ar/
Ediciones de la Asociación de Amigos del Museo Histórico Sarmiento
-Epistolario de D.F. Sarmiento, Cartas familiares.
-Correspondencia de Sarmiento (enero/mayo 1862)
-Epistolario de Santiago Arcos a D.F. Sarmiento (1861-1874)
De la Comisión Permanente de Homenaje a Sarmiento
-Vigencia de Sarmiento, Cartilla sarmientina (por Alicia Jurado, Mariano Grondona, Miguel de Unamuno y otros autores) 1988
-Vigencia de Sarmiento, Cartilla sarmientina, por Natalio Pisano, 1988
- Homenaje al prócer en el centenario de su fallecimiento, 1988
También un número de la revista "Ambas Américas", revista de educación, bibliografía y agricultura, fundada por Sarmiento en Nueva York en 1867.
Y se adquirieron dos láminas: una de un óleo que retrata a Sarmiento realizado por su nieta, Eugenia Belín Sarmiento, y la otra una imagen de Mariano Moreno, creador de la primera biblioteca pública del país. Ambas láminas encuadradas pronto cuidarán nuestras paredes.
http://www.museosarmiento.gov.ar/
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sábado, 13 de septiembre de 2008
Feliz día del maestro (11/09)
“No hay para qué decir que su método de enseñanza era racionalista. Su posesión del asunto era tal, que a veces un solo párrafo suyo equivale a un libro. El sistema queda formulado en doce líneas. Primero, el fundamento racional; de lo conocido a lo desconocido. Luego la progresión de dificultades; la oportunidad de los conocimientos, conforme a las ideas que el alumno tiene; la abolición del mecanismo, que es rutina; el interés de la enseñanza.”Historia de Sarmiento, Leopoldo Lugones
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miércoles, 21 de mayo de 2008
La parte que ocultamos del educador
Sarmiento fue uno de los que fomentó el genocidio indígena desde lugares de decisión política, pero estuvo lejos de ser el único. También se dice que odiaba a los gauchos. Sin embargo, cuando uno hojea el Facundo –obra argentina y fundante en varios aspectos- describe 4 tipos de gauchos, y sólo uno, “el gaucho malo”, tiene caracteres negativos, a los demás les dedica algunas de las palabras más bellas y ajustadas que se hayan escrito sobre ellos."¿Lograremos exterminar los indios? Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa calaña no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso. Su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado".
Domingo Faustino Sarmiento, El Progreso, 27/09/1844, El Nacional, 19/05/1887, 25/11/1876 y 08/02/1879.
Después de muchísimos años de desencuentros entre los argentinos y el pasado indígena que habitó nuestro territorio, ahora entendemos que los llamados “salvajes” también tenían cultura propia.
En la Biblioteca se pueden consultar varios libros sobre culturas precolombinas, uno de los principales y más completos es “Nuestros paisanos los indios” (foto) del antropólogo argentino Carlos Martínez Sarasola.
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Aproximaciones a Sarmiento
“Sarmiento no es un personaje fácil ni accesible a la primera impresión. A medida que al extinguirse la memoria transmitida por cuantos lo conocieron se va perdiendo la tradición oral, su figura aparece ante la posteridad alternativamente velada por una doble leyenda, fasta y nefasta, que lo envuelve con inquietante algarabía. Fue uno de los argentinos más característicos, esto es, más humanamente representativos por su robusta genialidad. Esto quiere decir que hasta sus extravagancias, sus originalidades no eran las de un solitario puesto que reflejaban con vibración patética la índole del temperamento nativo, la traza de su estirpe y los usos adheridos a una sociedad. Su inteligencia notable no estaba, sin embargo, a la altura ciclópea de su genio. Este desequilibrio entre su talento discursivo y su poder de expresión es un factor que desconcierta y contribuye a que se vuelva inagotable la perplejidad que suscita su obra”.
Sarmiento no era, por cierto, elitista, practicaba la alquimia de gran estilo que hace proezas con la frase imantada por el don de la palabra. Hay en su prosa argentinísima, en su lenguaje coloquial, una enorme riqueza argumental y literaria. No se conoce entre nosotros un caso semejante –y este nosotros incluye a todas las canteras intelectuales de Nuestra América- no existe nadie que se haya adueñado con tanta soltura del idioma hasta fundirlo y vaciarlo en el molde de su personalidad”.
Sarmiento, hombre de acción. Marcelo Sánchez Sorondo en el número de la revista Sur dedicada a Sarmiento, julio-diciembre 1977.
“Como la mayor parte de los grandes hombres de América en el siglo XIX, Sarmiento fue hombre múltiple: político, escritor, maestro, hasta diplomático, hasta militar; pero toda esta multiplicidad se resume en una luminosa unidad: es un civilizador. La posteridad lo recuerda a cada paso por su acción política y por su obra literaria. Pero la obra literaria, una de las más altas que ha producido América, es en él mero instrumento de la acción política. ¿Por qué? Porque la acción pública es para él todo lo contrario de lo que el vulgo incluye en el vocablo “política”: es obra de bien, obra de civilización, en que el éxito personal se olvida por completo, porque todo se rige por el desinterés; en que el éxito de partido se sacrifica al triunfo del ideal. Obra de civilización es su obra política, y su forma favorita es la educación. Dentro de este político está siempre el maestro”.
Sarmiento por Pedro Henríquez Ureña, revista Sur julio-diciembre 1977.
“El Facundo erigido por Sarmiento es el personaje más memorable de nuestras letras. El estilo romántico del gran libro se ajusta de manera espontánea, y al parecer ineludible, a los tremendos hechos que refiere y al tremendo protagonista”.
Muchas imperecederas imágenes ha legado Sarmiento a la memoria de los argentinos: la de Facundo, las de tantos contemporáneos, la de su madre y la suya propia, que no ha muerto y que aún es combatida. Paul Groussac, que no lo quería, lo llamó ´el formidable montonero de la batalla intelectual´ y ponderó ´sus cargas de caballería contra la ignorancia criolla´.
No diré que el Facundo es el primer libro argentino; las afirmaciones categóricas no son caminos de convicción sino de polémica. Diré que si lo hubiéramos canonizado como nuestro libro ejemplar, otra sería nuestra historia y mejor”.
Del prólogo al Facundo, edición El Ateneo, 1974, por Jorge Luis Borges.
“En cierta ocasión me preguntó un sujeto cuál era el escritor español del siglo XIX que prefería yo entre todos, y aunque la pregunta es demasiado española, quiero decir simplista, porque casi nunca es posible contestar a cuestiones de primero y último, le contesté, sin embargo, diciendo: Sarmiento. Y al ver su gesto interrogativo, hube de añadir: Domingo Faustino Sarmiento, un argentino que murió, ya de edad, el 11 de septiembre de 1888. ´¿Argentino? –exclamó mi interlocutor-, entonces no era español´. Y hube de responderle: ´Más español que ninguno de los españoles, a pesar de lo mucho que habló mal de España. Pero habló mal de España muy bien.´ Y tuve que informarle de quién era Domingo Faustino Sarmiento”.
Le hablé de la copiosa labor de ese vigoroso polígrafo, de sus obras educacionales y, sobre todo, de sus tres obras capitales, los Viajes, viajes por Europa, África y América, en que nos narra el que en 1846 hizo a España, y es relato el de este viaje que merece ser reproducido; los Recuerdos de Provincia, en que se leen las más sentidas y más vigorosas páginas que un hijo puede dedicar a la santa memoria de su madre, y Civilización y barbarie, libro conocido comúnmente por el Facundo…”
Bajo la pluma de Sarmiento, los personajes todos de las luchas civiles de la Argentina a principios del siglo XIX adquieren un relieve homérico. Sarmiento tenía lo que los campesinos llaman ojo de caballo, engrandecía cuanto miraba”.
Escribió al día, tal vez a caballo alguna vez, sin raspador ni borradores, y sin tener un Manual de retórica y poética a un lado y un Diccionario de arcaísmos al otro. Su lengua es lengua hablada, con la sintaxis de la lengua hablada, y hay en sus obras páginas que parecen no escritas, sino dichas, tomadas a taquigrafía. Y así como hay hombres insoportables de los que se dice que hablan como un libro, de los libros de Sarmiento hay que decir que hablan como un hombre”.
Miguel de Unamuno en la revista Sur, julio-diciembre de 1977.
"Al final de este libro necesitaba poner el conmovedor fragmento de la autobiografía de un argentino inmenso. Como ya ocurrió otras veces, aquí también se equivocó: a pesar de las vías férreas, los vapores de nuestros ríos, los adelantos de una Argentina moderna salida casi íntegramente de su cerebro y de sus manos, nosotros - su posteridad - gozamos del festín a hurtadillas. Estamos confundidos, frustrados, avergonzados, perdidos en una inestabilidad que nos desangra e inhabilita para gozar de él sin mala conciencia.
En cambio fue el gran sanjuanino quien participó del festín de la vida. A pesar de su pobreza y la del país, su vida tuvo la plenitud de una fiesta. La imperfección de su existencia tenía una intensidad gozosa que la convertía en un espectáculo único: mostraba el acabado de un dios o de un arquetipo en movimiento, en suma, un modo de perfección del que los argentinos guardaremos siempre la nostalgia.
Su libertad fue una fiesta interminable. También lo fueron su indignación, su don para admirar, su excentricidad, su capacidad de trabajo, sus desbordamientos, su cotidiano amor al país, su sentido del humor, su falta de acartonamiento, su salvaje sinceridad, su estruendosa carcajada. Entraba a la arena de enfrente y a cara descubierta, no agredía a traición ni buscaba la protección de las sombras en el anonimato: el combate era una forma de la salud y la alegría. Siempre estaba a un pelo de bendecir al enemigo maldito por brindarle el lujo de una lucha entre iguales: si no estaba a su altura le atribuía una grandeza ficticia.
Por su sagrado amor a la vida, por la desenvoltura de sus movimientos a pesar de su hurañez, su rostro leonino y su figura estrafalaria, por el modo de absorber a pleno pulmón el aire, la luz del día, el ruido de las calles y la experiencia de los otros, dondequiera este hombre dirigiera sus pasos, allí la libertad levantaba su reino. Vivió la libertad en actos, como un hecho consumado, no la mendigó al poder ni de los censores de turno (políticos, morales, eclesiásticos) a quienes nunca tuvo en cuenta aún sabiendo que existían.
Hombre de pasiones, tuvo un notable sentido de la mesura. Esta cabeza que bordeaba la excentricidad, tenía un sentido común de alto vuelo. Esa egolatría que espantaba a los seres pequeños era siempre una fiesta, un rapto de humor, una gracia infinita, sobre todo un acto de responsabilidad: metió a la patria en su propia vida, se confundió con ella, era el país en movimiento. Su inmenso yo no era el adiposo de un tirano que pone sus asentaderas sobre un pueblo y lo aplasta hasta la asfixia. Todo lo contrario. `Don yo` fue un maravilloso actor que representó a la perfección los mejores roles y sueños de la vida argentina, se multiplicó para invocarlos, hacerlos vivir y llenar con sus imágenes edificantes todo el escenario de la patria.
Porque fue la patria misma sin tapujos. Con su grandeza y sus carencias, su figura sigue siendo el modelo total, la imagen realizada de una nación adulta, soberana, culta, abierta al mundo, orgullosa de sí misma. Sarmiento es el espejo al que hay que mirar para que los argentinos reencontremos el rostro de una universidad perdida, la fuente donde recobrar el impulso del origen y del nacimiento, el `estado de alma` necesario para toda reconstrucción.
Por eso quiero cerrar este libro invocando su figura puesta toda entera en el festín de la vida, del que nosotros, y no él, gozamos a hurtadillas (1)".
Párrafos seleccionados del Epílogo sarmientino en el libro La Argentina como sentimiento,1982, del filósofo argentino Victor Massuh.
(1) Massuh hace referencia al final del testamento político de Sarmiento: “…tranquilizado nuestro país, aseguradas las instituciones y surcado de vías férreas el territorio, como cubierto de vapores los ríos, para que todos participen del festín de la vida, del que yo gocé sólo a hurtadillas”.
Pintura "Homenaje a Domingo..." por Lenchi Ramos, en la Biblioteca.
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