La Comisión Directiva de la Biblioteca Popular “Domingo F. Sarmiento” de Cañuelas convoca a sus asociados a la Asamblea Anual Ordinaria que se realizará el martes 12 de agosto a las 18hs. en el local de la Institución, sito en Lara y 25 de mayo, con el fin de tratar el siguiente:
ORDEN DEL DÍA
1º) Explicación de los motivos por los cuales esta Asamblea se realiza fuera de término.
2º) Lectura del Acta de la Asamblea anterior.
3º) Lectura de la Memoria, Balance, Inventario e Informe de la Comisión Revisora de Cuentas correspondiente al período comprendido entre el 1 de marzo de 2007 y el 29 de febrero de 2008.
4º) Renovación total de la Comisión Directiva y de la Comisión Revisora de Cuentas.
5º) Fijación de la cuota social.
6º) Elección de dos socios presentes para firmar el acta.
Norma Frigerio
Secretaria
Nelia Irma Curone
Presidenta
Nota: Transcurrida la hora de tolerancia establecida en el Estatuto, la Asamblea se realizará con los socios presentes.
viernes, 8 de agosto de 2008
miércoles, 6 de agosto de 2008
Inquietud, por Guillermo Etchebehere
Como habíamos señalado, el periódico ÍNDICE en su segunda edición de 1938 era escrito por Guillermo Etchebehere y Juan Torraca, ambos muy jóvenes y luego participantes de uno de los principales grupos de intelectuales de la escena porteña de los 40, el grupo Lilulí, cuna de talentos innovadores en más de una expresión artística y cultural.Carlos Vega –ya instalado en Capital Federal- daba el visto bueno según leemos en “Retorno” (Periódico Índice, Órgano de la Biblioteca), para que una nueva generación retome la pluma.
Sin ser magos, sabemos que este escrito es de Guillermo Etchebehere; por aquellos años seguramente ya trabajando en los primeros poemas de “Pulso de la tierra”, su libro inicial, publicación que llegaría hasta las manos de Enrique González Tuñón quien le retriburía con algún halago.
En ÍNDICE, entonces, vamos a leer a Vega y a Etchebehere; en Vega, inteligencia y penetración; en Etchebehere, lirismo y profundidad.
INQUIETUD
Acostúmbrate a analizar tus actos: desmenuza cuidadosamente el menor gesto, el más insignificante impulso que te pertenezca; controla día a día el fruto de tu esfuerzo: compáralo con el de tus semejantes.
Si no eres sólo un simple objeto, al cual todo le es indiferente, el sabor de esta comprobación constituirá el justificativo de tu vida.
No permitas que ella sea vacía. Tú tienes la fuerza que puede cristalizar en un ideal; condúcela por los caminos buenos y, al practicar un balance al fin de la jornada, toma siempre, aunque sea pequeño, el saldo positivo que ha dejado. De nada vale vivir por vivir.
Haz que tu semilla se hinche en el surco, que germine, que por mala que sea la cosecha, siempre te quedará la alegría de haberla sembrado; y si acaso no recogiste nada, insiste. Nunca aceptes una derrota, si no has intentado vencer.
¿Jamás has sentido como si te martillaran en el corazón, ante la evidencia de una injusticia? No has amado nunca?
Entonces, vuelca esa emoción, haz de ella de tu guía.
Si no comprendes esto, reflexiona. Amargo y doloroso te será pulsar tu propia desgracia; pero esto no debe ser porque eres joven.
Lucha…la indiferencia no te corresponde: es muerte y tú, vives.
Rompe las amarras que te impiden ascender para construir y cuando tengas el alma caliente de inquietudes, no cierres las puertas de tus sentimientos; el egoísmo empeñece; tu vida debe entregarse como agua.
¿Por qué, para qué, quieres amar, leer, viajar, sino te desprendes de algo que ello te haya dejado?
Tú no debes vivir con los ojos vendados al porvenir; ellos tienen que ser guiadores en la noche de los desposeídos. Vierte su luz en sus pupilas, haz que sobre la página lisa de su alma, se impresione con caracteres firmes, una inquietud; cualquiera, sólo ella bastará para centuplicarse más tarde. Hurga, busca, nunca te detengas, la inmovilidad debe morir en ti, porque en ti están basadas todas las esperanzas.
Si de este análisis y de su consecuencia, ríes o sufres, no olvides que ello es propio de los hombres. El verdadero ideal, está en saber que esa risa o ese dolor, han tenido su germen, han fecundado en tu vida, o en la ajena.
Así se justifica que existas, así se alimentan plenamente las inquietudes: cuando han sido savia sobre las raíces muertas.
Vive tú, joven, para la vida; piensa, ama, se enorme fragua donde se funda toda manifestación de humanidad y después dime del sabor a fruta fresca que ello ha dejado sobre la boca de tu conciencia.
Índice, órgano de la biblioteca Sarmiento, junio de 1938, 2º época, Año 1, Nº 1.
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Guillermo Etchebehere
martes, 5 de agosto de 2008
Primeras ediciones de Borges

En el mercado editorial de hoy en día la mayoría de los libros que se producen con el tiempo disminuyen de valor en un sentido inversamente proporcional a la tirada inicial. Quiere decir, cada vez valen menos. Mientras en autores que empezaron con una tirada ínfima (como el escritor que tratamos), ocurre no poder valuarlos nunca con exactitud por el peso específico de la obra.
En la Biblioteca Sarmiento están las siguientes primeras ediciones de Jorge Luis Borges.
Los ensayos:
-El idioma de los argentinos (1928) M. Gleizer editor -con viñetas de Xul Solar-.
En la Biblioteca Sarmiento están las siguientes primeras ediciones de Jorge Luis Borges.
Los ensayos:
-El idioma de los argentinos (1928) M. Gleizer editor -con viñetas de Xul Solar-.
-Evaristo Carriego (1930) M. Gleizer editor.
-Discusión (1932) M. Gleizer editor.
En cuento:
-Historia universal de la infamia (1935) Editorial Tor, Colección Megáfono –primer libro de cuentos de Borges-.
En poesía:
-El hacedor (1960) Emecé.
-El oro de los tigres (1972) Emecé.
-La moneda de hierro (1976) Emecé –con ilustraciones, guardas y láminas de Antonio Berni-.
-Discusión (1932) M. Gleizer editor.
En cuento:
-Historia universal de la infamia (1935) Editorial Tor, Colección Megáfono –primer libro de cuentos de Borges-.
En poesía:
-El hacedor (1960) Emecé.
-El oro de los tigres (1972) Emecé.
-La moneda de hierro (1976) Emecé –con ilustraciones, guardas y láminas de Antonio Berni-.
-Historia de la noche (1977) Emecé.
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Libros antiguos y raros
sábado, 2 de agosto de 2008
Los tres libros de Galli
Cristina Galli, todavía convaleciente y desde la cama, eligió tres libros que le gustaron o marcaron. Uno sobre budismo, donde se toma de la ocasión para hablar sobre su experiencia con la religión oriental.
-“El hombre que susurraba a los caballos” de Nicholas Evans.
-“El principito” de Antoine de Saint-Exupéry.
Recuerda como imagen vívida cuando El principito dialoga con la rosa solo en el planeta.
-“La A” sobre budismo, autor desconocido.
En este último hacemos una paráfrasis para contar el acercamiento de Galli a las enseñanzas budistas. Cristina conoce a un lama en Tanti, Córdoba, en el año 93; allí comienza un camino que la llevaría a Nepal unos años después.
“La A” “son cánticos –explica Cristina- alrededor de la letra A en idioma oriya, tiene que ver con el principio y origen de todo”. Sobre el budismo en general y la razón de su acercamiento, dice: “Yo me preguntaba para qué estamos o por qué somos y adónde vamos, qué pasa con todo esto, y el lama me iba respondiendo esas cosas. A mí me maravilló porque es muy difícil encontrar esas respuestas. Por ejemplo yo jamás las había encontrado en el catolicismo, iba a misa y nada, no me gustaba nada de lo que oía. Entonces pensé, esta es la mía.” Y luego continúa: “ahora lamento un poco no estar más en el tema” y también “que mi marido – al que conoció en el año 98- no se haya enganchado, porque hubiera sido fabuloso”.
(Entrevista a Cristina Galli en el Índice: "Entrevistas").
-“El hombre que susurraba a los caballos” de Nicholas Evans.
-“El principito” de Antoine de Saint-Exupéry.
Recuerda como imagen vívida cuando El principito dialoga con la rosa solo en el planeta.
-“La A” sobre budismo, autor desconocido.
En este último hacemos una paráfrasis para contar el acercamiento de Galli a las enseñanzas budistas. Cristina conoce a un lama en Tanti, Córdoba, en el año 93; allí comienza un camino que la llevaría a Nepal unos años después.
“La A” “son cánticos –explica Cristina- alrededor de la letra A en idioma oriya, tiene que ver con el principio y origen de todo”. Sobre el budismo en general y la razón de su acercamiento, dice: “Yo me preguntaba para qué estamos o por qué somos y adónde vamos, qué pasa con todo esto, y el lama me iba respondiendo esas cosas. A mí me maravilló porque es muy difícil encontrar esas respuestas. Por ejemplo yo jamás las había encontrado en el catolicismo, iba a misa y nada, no me gustaba nada de lo que oía. Entonces pensé, esta es la mía.” Y luego continúa: “ahora lamento un poco no estar más en el tema” y también “que mi marido – al que conoció en el año 98- no se haya enganchado, porque hubiera sido fabuloso”.
(Entrevista a Cristina Galli en el Índice: "Entrevistas").
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viernes, 1 de agosto de 2008
María Cristina Galli: Entrevista
Más allá de las formas comunes
Cristina Galli reside junto a su marido en EEUU a 100 kilómetros de San Francisco, a partir del año 2000. Pero antes, en la década del 80, desde su legendario “Taller de la Esquina”, torció para siempre el rumbo de la pintura y el arte en Cañuelas.
El Taller de la Esquina funcionó desde el año 85 hasta iniciados los 90, en la esquina de Brandsen y Del Carmen. Principió, entre otros artistas locales, a Marianela Raggi, Mariela Salé y Lenchi Ramos. Otro pionero en el ámbito, Rodolfo Morfese, recuerda ese momento particular de Cristina: “tenía tanta creatividad que era casi imposible seguirla”.
-¿Cómo se te ocurrió abrir un taller de pintura en un lugar tan céntrico? Algo que nunca se había hecho.
-En el momento que muere mi padre yo pensé que mamá iba a estar muy sola y quería venirme para acá. Al principio me quedé largas horas trabajando los fines de semana acondicionando el sitio, dándole un clima especial, después hubo dos personas –principalmente- que me ayudaron: Roberto Betelu y Gustavo Noseda. La intención mía era abrir algo con una propuesta diferente, que el arte llegara a determinadas personas y se abrieran las puertas para que la gente pudiera manifestarse. En Buenos Aires yo había trabajado en TEA (Taller de Experimen-tación Artística), este lugar a mí me dio una postura totalmente nueva y grande. El día que yo entré a ese sitio, entré mirando todo lo que había; a medida que subía las escaleras percibía un clima mágico. Y eso es lo que de alguna manera quería traer. La carrera de Bellas Artes puede ser algo escolástico, y otra cosa es cuando uno vive un clima mágico, y tus ojos pueden ver más allá de las formas comunes. Por eso yo salía a caminar con los nenes a encontrarle formas a las manchas de humedad en las paredes y a experimentar la naturaleza.
El Taller de la Esquina funcionó desde el año 85 hasta iniciados los 90, en la esquina de Brandsen y Del Carmen. Principió, entre otros artistas locales, a Marianela Raggi, Mariela Salé y Lenchi Ramos. Otro pionero en el ámbito, Rodolfo Morfese, recuerda ese momento particular de Cristina: “tenía tanta creatividad que era casi imposible seguirla”.
-¿Cómo se te ocurrió abrir un taller de pintura en un lugar tan céntrico? Algo que nunca se había hecho.
-En el momento que muere mi padre yo pensé que mamá iba a estar muy sola y quería venirme para acá. Al principio me quedé largas horas trabajando los fines de semana acondicionando el sitio, dándole un clima especial, después hubo dos personas –principalmente- que me ayudaron: Roberto Betelu y Gustavo Noseda. La intención mía era abrir algo con una propuesta diferente, que el arte llegara a determinadas personas y se abrieran las puertas para que la gente pudiera manifestarse. En Buenos Aires yo había trabajado en TEA (Taller de Experimen-tación Artística), este lugar a mí me dio una postura totalmente nueva y grande. El día que yo entré a ese sitio, entré mirando todo lo que había; a medida que subía las escaleras percibía un clima mágico. Y eso es lo que de alguna manera quería traer. La carrera de Bellas Artes puede ser algo escolástico, y otra cosa es cuando uno vive un clima mágico, y tus ojos pueden ver más allá de las formas comunes. Por eso yo salía a caminar con los nenes a encontrarle formas a las manchas de humedad en las paredes y a experimentar la naturaleza.
-Muchos se acuerdan del lugar por el maniquí que había en la puerta.
-Lo del maniquí fue un boom, yo lo ataba de la reja y parecía que estaba volando. Y para determinadas circunstancias los chicos le cambiaban la ropa. La gente pasaba y le decía “buenos días…” (risas) como si fuera una persona. Siempre encontraba maneras de promocionar el lugar. Me acuerdo que una vez iba haber una carrera de bicicletas e iban a pasar muchas personas por ahí; entonces pensé que yo podía usar este evento y hacer algo. Me levanté muy temprano a la mañana con un tacho de pintura, y fui pintando líneas zigzagueantes, pisadas; y, como el circuito también pasaba por ahí, al final agregué “acá también funciona el Taller de la Esquina”.

yo soy yo
tú eres tú…
no he venido a este mundo
para cumplir con tus expectativas,
ni has venido a este mundo
para cumplir con las mías,
si nos encontramos
puede ser maravilloso,
si no…no tiene remedio.
Cristina Galli
(Cuadro con dibujo a lápiz, 1988)
-Lo del maniquí fue un boom, yo lo ataba de la reja y parecía que estaba volando. Y para determinadas circunstancias los chicos le cambiaban la ropa. La gente pasaba y le decía “buenos días…” (risas) como si fuera una persona. Siempre encontraba maneras de promocionar el lugar. Me acuerdo que una vez iba haber una carrera de bicicletas e iban a pasar muchas personas por ahí; entonces pensé que yo podía usar este evento y hacer algo. Me levanté muy temprano a la mañana con un tacho de pintura, y fui pintando líneas zigzagueantes, pisadas; y, como el circuito también pasaba por ahí, al final agregué “acá también funciona el Taller de la Esquina”.
-Por lo que contabas el taller era un lugar abierto para la experimentación, ¿qué tipo de gente iba?
-Yo decía que era para gente de 6 a 70 años. Ya había trabajado mucho tiempo con chicos en jardines de infantes y sabía que podía hacerlo porque tenía ese respaldo. Lo más fuerte era el taller de arte en general y el dibujo. Después empezamos con la cerámica, compré un horno para eso (Cristina habla de lo que seguramente fue el primer horno en Cañuelas). Era el lunes todo el día, a full, de la mañana a la noche, el resto del tiempo yo estaba en Buenos Aires.
-Yo decía que era para gente de 6 a 70 años. Ya había trabajado mucho tiempo con chicos en jardines de infantes y sabía que podía hacerlo porque tenía ese respaldo. Lo más fuerte era el taller de arte en general y el dibujo. Después empezamos con la cerámica, compré un horno para eso (Cristina habla de lo que seguramente fue el primer horno en Cañuelas). Era el lunes todo el día, a full, de la mañana a la noche, el resto del tiempo yo estaba en Buenos Aires.
SUS ALUMNOS
"Lenchi para mí fue una persona súper especial. El papá que era albañil me ayudada a preparar las paredes y un día me preguntó si él también podía venir a mirar. Se sentaba en un escaloncito y quedaba mudo, pero miraba todo-todo. Después el proceso que hizo Lenchi fue increíble, la evolución de su dibujo, fantástica. Al final terminé tomándolo casi como mi asistente. A los padres siempre les dije que si él quería hacer algo con esto que por favor no le cortaran las alas". Cuenta Cristina sobre Lenchi Ramos, que también habló con La información: "Son pocas las cosas que me acuerdo porque tendría ocho años, pero a lo que me quedó grabado todavía lo sigo utilizando. Miro los dibujos y observo que mucho de lo que me enseñó es lo que luego vi en la universidad. Yo al principio fui como un peón de mi viejo, al que no le prestaba mucha atención porque quería ver lo que estaba haciendo ella. Después cuando entré al taller mis horarios se desbordaban. Recuerdo que tenía un fitito y una vuelta pasó por casa para hablar con mis viejos, porque lloraba y quería irme con ella; quería estar a la par. Una cosa que me quedó grabada fue la modalidad de trabajo, la música como soporte, que es el clima que uso yo ahora".Otra de sus alumnas, Virginia Laorden, diseñadora gráfica, también acercó su punto de vista: “Hoy me asombro cuando recuerdo los proyectos de El Taller, fue algo totalmente innovador, y al día de hoy sigue siendo un espacio único. Cris tuvo la capacidad de hacer lo que sentía, que no es poco ni sencillo, y transmitir el arte de una manera especial, permitiéndonos a nosotros, pensar y experimentar con temas y situaciones nuevas. Es muy loco a los 12 años, hablar y plasmar un proyecto artístico, por ejemplo diapositivas, pinturas, escultura, desde la nada”.
yo soy yo
tú eres tú…
no he venido a este mundo
para cumplir con tus expectativas,
ni has venido a este mundo
para cumplir con las mías,
si nos encontramos
puede ser maravilloso,
si no…no tiene remedio.
Cristina Galli
(Cuadro con dibujo a lápiz, 1988)
Publicado en el semanario La información de Cañuelas, agosto de 2006
(Pintura arriba: La esquina de Brandsen y Del Carmen donde funcionaba el taller, por Omar Bustos.)
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